A MAR (2)
Sin filtros, sin vergüenza. Al desnudo todo sabe mejor. El pulpo es uno de los seres que más me gusta comer y cocinar. También me gusta conocer de sus capacidades y posible inteligencia. Como humano me gustan los animales, tengo cierta sensibilidad cuando les miro a los ojos. Así que como cocinero solo me atrevo con cadáveres. eso de cazar o pescar no va conmigo. Si tuviera que atrapar y matar mis propios alimentos, mi dieta con toda seguridad seria mucho más vegetariana.
Ahora recuerdo un restaurante en Las Palmas de Gran Canaria, que en su carta se repetía el mismo ingrediente en todas sus referencias: Pulpo con..., pulpo a la..., ...con pulpo, pulpo en..., pulpo cocido, pulpo rebozado, pulpo braseado, pulpo salteado, pulpo frito. El pulpo puede ser hasta un animal de compañía, y el típico pesado del sábado por la noche, al que ahora ya se le puede poner una denuncia.
Yo el pulpo lo adoro, y me lo pongo como si fuera una joya de la que presumo, igual que también presumo de nuestros productos de cercanía, de km 0, de temporada, de lo bueno lo mejor en el mar.
De todas las referencias que leí y probé, de aquella carta la que más me sorprendió fue la siguiente:
Pulpo con mojo
Una ración:
150 gr. de pulpo cocido, tres huevos frescos, un litro de aceite de girasol, un pimiento rojo, tres ajos, dos buenas pizcas de sal gruesa, medio vaso de aceite de oliva, un cuarto de vaso de vinagre de manzana, una pizca de comino, tres pizcas de pimentón, tomillo, romero con generosidad, miga de pan, pan duro o pan rallado también vale. El picante lo podremos añadir según el gusto del comensal.
Elaboración:
En un cazo poner el aceite de girasol a calentar. Por otra parte en un vaso de batidora, ponemos el resto de ingredientes (excepto el pulpo y los huevos) con algo de agua para ayudarnos a triturar bien todo, hasta conseguir una salsa homogénea. Cortaremos el pulpo del tamaño y la forma que más nos convenga. Mezclaremos bien los huevos, añadiéndole la salsa homogénea anterior, dejándolo reposar unos minutos. El pulpo lo podemos pinchar en brochetas para untarlo en la extraña tempura que tenemos reposando, también podemos echar los trozos dentro de la tempura, que con paciencia y unas pinzas lo untaríamos antes de freír. El pulpo ya está cocinado, así que el tiempo de fritura tiene que ser corto y con el aceite muy caliente para que se encostre exteriormente y quede el trozo jugoso de pulpo en el interior. Como un caramelo con el regalo dentro.