viernes, 15 de enero de 2010

ME RONDA LA MENTE

Hay algo que me va rondando la mente desde hace un tiempo; no quiero darle demasiada importancia, porque hasta ahora he asumido mi condición omnívora y depredadora; según pasa el tiempo se suele tener más conocimiento, y después de leer un articulo en la prensa, me han entrado los remordimientos de ser humano, todo tiene que ver con dos temas que siempre me han ocupado, la alimentación y el cambio climático.

El consumo de carne, al igual que los huevos y la leche no son imprescindibles para una dieta saludable en personas adultas; los niños dado su estado de crecimiento, necesitan sintetizar el ADN y para ello la carne casi es imprescindible ya que posee una vitamina: la B12 (casi inexistente en el mundo vegetal) y también el mejor hierro que puede aportar un alimento.
La producción de carne es muy caro, cuando se hace en condiciones; cuando hablamos de producción masiva no pensamos en la energía que cuesta hacer los piensos, los gases que se producen en las digestiones los animales y el estiércol que provocan y no se trata; hay estudios y sorprendentemente se llegan a conclusiones como: la de una vaca y su ternero que producen el mismo gas invernadero, que un coche de tamaño medio en recorrer 13000 Km. (Sara Sherre y Sajal Sthapit, “La situación del mundo” 2009 Editorial Icaria).


















Ahora, hablando de gastronomía, nos gusta la carne y mucho (está comprobado) , de todas las formas posibles: en pate, a la brasa, con patatas, con salsa, cruda con marinadas, al horno o frita. En 1961 se consumía una media mundial de 23,1 Kg. de carne al año, en 2006 era de 43 Kg. por persona. No es por nada pero esto parece vicio…. El pescado es maravilloso, para el paladar y para el organismo, las verduras ya sabemos que comiéndolas poco hechas tienen todas sus virtudes al cien por cien, las legumbres siempre satisfaciendo a los más exigentes y la fruta…. Ah! que dulzor, tan fresco. Hay tantos otros productos, que me pregunto si sería capaz de reducir la ingesta de carne, aumentado la proporción de los otros productos. En una ocasión escuché: “el que quiera carne debería matar al animal que se coma, para que se dé cuenta del sacrificio de ese ser, realiza al darnos su cuerpo para que nosotros nos alimentemos”, se me ponen los pelos de punta, pensar que cada conejo que cocine al vino blanco será como un rito de agradecimiento. Nunca terminaré de agradecer tanta carne como la que cocino.
Seguiré sin darle demasiada importancia, pero estoy seguro de que las raciones de carne que me coma, las reduciré de 220gr. a 150gr. y para completar mi alimentación añadiré más cantidad de verdura, pasta, arroz, legumbre o patatas. Y gastronómicamente hablando, seguiré disfrutando de todos esos sabores, todas esas texturas, que siempre me han satisfecho, midiendo las proporciones. Para qué pretender cambiar la sociedad, si aun no puedo con mi humana depredación.






Vuelta a los platos bien combinados: Zanahorias, tomates y nabos a la menier, con tagliatelle al burro, caparrones con hinojo, patatas fritas y su solomillo con salsa de queso.





2 comentarios:

p e p e l u x e dijo...

Yo también, si señor.

Ana dijo...

Hace varios años que mi dieta incluye muy poca carne (2 o 3 dias al mes)y no por ello mis raciones de pescado han aumentado, solo las he sustituido por verdura, legumbre,lácteos, pasta, fécula y cereales. Desde entonces dejé de tener problemas digestivos y de sobrepeso, lo que no quiere decir que le haga ascos a un buen plato de carne o no disfrute con cualquier guiso de "cosas de dentro" como denomina mi yerno alemán a menudillos y casquería variada. Te animo a ello, es sano, creativo, divertido...